lunes, 1 de junio de 2009

Sabados de cine


Durante los últimos dias de la semana,había observado como mi papá y don Francisco se hacian en el andén a conversar,luego entraban a la casa de él o a la nuestra y señalaban las paredes y hasta median algunos tramos.
Para mi, algo estaba pasando o estaba a punto de pasar;Llegué a pensar que quizá planeaban cambiar las paredes que aun eran de esterilla para empalmarlas con las del patio que empezaban a ser de ladrillo.Como habia poco o ningún dinero,casi todos los vecinos,al menos aquellos que tenian la fortuna de un trabajo algo estable,iban cambiando su rancho de esterillas y guaduas paso a paso,lentamente y sin apuro,como habian aprendido a hacerlo todo,educados por las dificultades,quienes les marcaban los tiempos de la realizacion de sus sueños.
En casa de don Francisco, ya habia un salon con paredes de ladrillo,quizá por eso después de varias entradas y salidas a ambas casas,parecieron tomar una decisión y hasta el día sabado en la mañana no se volvieron a reunir.
Un poco antes del medio dia de aquel sábado,mi papá preparó en el patio,dentro de una caneca cortada por la mitad,una mezcla de cal y agua ,la cual revolvió muy bien y condimentó con rodajas de limón,como preparando una pócima mágica.Luego se trasladó a casa de don Francisco con su preparado y empezó a aplicar su menjurje sobre un gran tramo de la pared valiendose de una especie de brocha echa de cabuya,un isopo.
Luego de cubrir casi media pared y esperar un par de horas,una segunda pasada con el preparado,me mostró una vez más,que papá era el único ser capaz de superar a los heroes de mis lecturas infantiles,el único que tenía suficiente poder para hacer aparecer en nuestra casa el alimento diario,nuestro calzado,nuestros cuadernos valiendose solo de sus manos y para trasformar una insípida pared cubierta de cemento en una reluciente y deslumbrante pantalla para cine;si, porque al llegar la tarde,don Francisco se apareció con un cargamento de enseres que empezó a organizar hasta dar forma a una maquina que tenía en sus extremos anterior y posterior unas como ruedas de carro con radios concentricos y entre dichos extremos,una cavidad con una bombilla que emitia una potente luz:una proyetora de cine.
Como testigo privilegiado,observé como don Francisco a la vez que colocaba piezas y ejecutaba movimientos,explicaba a papá la mecánica de la proyección.Al echarla a andar,se escuchaba un zumbido monotono, y sobre la blanca pared-obra maestra de papá- apareció un recuadro extrañamente amarillento y una figuras de personas que ivan y venian como con demasiada prisa para mi parecer.
Luego de las pruebas,mi papá y don Francisco se encargaron de informar a algunos vecinos que en casa de éste último se presentaría cine,más que nada para los niños.
Al llegar la noche,a casa de don Francisco se empezó a acercar tanta gente, que su esposa, misia Adalgiza-poco amiga de tanto niño junto-empezó a renegar y reclamar a su esposo por su ocurrencia de !dar cine en su casa!.
La pequeña sala se llenó a tope,la ventana, la puerta no soportaban más presión y hasta silbidos se escuchaban,reclamando por la demora en el incio de la función.De nuevo cobijado por las influencias,yo estaba sentado justo en frente de la pantalla,en el suelo rodeado de otros niños y adultos que se habian dado prisa en llegar primero.Don Francisco apagó la luz de la sala dando incio a la funcion:se nos presentaron por primera vez las aventuras del gordo y el flaco,con sus caidas, golpes y demas acciones que nos hacian reir con gusto tanto a los niños como a los adultos.No se hicieron esperar las protestas porque no se escuchaban las voces de los actores y don Francisco se desgañitaba tratando de explicar a una muchedumbre enardecida, que la pelicula era muda.Para rematar,cada que se terminaba un rollo,los murmullos de reclamo no se hacian esperar y entonces misia Adalgiza,aconsejada por el calor encerrado en la sala de su casa,el ladrido agobiante de sus perros amarrados en el patio y su reticencia a la compañia de niños,se despachaba a gusto, increpando a sus forzados huespedes, su mala educacion y su desverguenza porque ademas de gratis el espectaculo lo querian bueno y bonito.
Esa noche inaugural en medio de calores, silbidos, ladridos, reclamos y demas accesorios,yo me sentí feliz, como quizá muchos otros de haber descubierto ese mundo donde las personas realizaban funciones como las nuestras, y despues de alegrarnos nuestras vidas,se recogian para descansar juiciosos , en silencio y obedientes dentro de los rollos de cinta negra que don Francisco metía a su vez en unas cajas circulares de metal gris y las cerraba, tal vez para evitar que algún rebelde intentara escapar.
A raiz de los "disturbios" presentados por la incapacidad de la sala habilitada por don Francisco y mi papá, al sabado siguiente se adecuó con la ayuda esta vez de otros vecinos,la pared exterior de la casa de la esquina, cuyo dueño accedió a que le blanquearan un buen trozo para oficiar de telón,con la condición que cuando fuera él a repellar le ayudaran a picar esa porción de pared, pues según decía, el cemento del repello no pegaría sobre el ladrillo blanqueado;el acuerdo se hizo,se adjuntaron las cuerdas para llevar energía hasta la calle y conectar la proyectora y el nuevo teatro quedó listo para su segunda gran función.Misiá Adalgiza se mostró satisfecha,dejó de darle cantaleta al pobre de don Francisco, y le indicó que hasta sus perros estaban contentos de que se sacara toda esa caterva de vagos de su casa.
El sabado siguiente el clima en la sala publica era otro;el publico se atrevió hasta llevar asientos y los colocaron delante y no faltó algún acomedido muchacho que se subió al poste a aflojar la bombilla para crear el ambiente de penumbra tan imprecindible en toda buena sala de cine.
Mientras disfutábamos de las aventuras del gordo y el flaco,la sala se mostró algo apatica,y entonces don Francisco,con una sonrisa de presagio de triunfo,sacó otros rollos y los instaló:apareció entonces la figura de un hombrecillo con baston,sombrero como de mago y un pequeñisimo bigote bajo su nariz:acabábamos de conocer al inigualable Charlot, a Charles Chaplin,que nos embrujaría para siempre y nos acompañaría incluso hasta nuestra vida adulta con su talento y peculiar forma de hacer reir.Era tal su magia,que alguna noche vimos acercarse sigilosa hasta la sala publica a misia Adalgiza,que haciendose la disimulada,como quien no quería la cosa,acudía al llamado ineludible de la risa y la alegría.
Luego de muchas funciones que luego incluyeron peliculas de vaqueros y vampiros,don Francisco anunció al final de una de ellas, que debía entregar la máquina a su dueño,quien había regresado de unas vacaciones en su pais de origen:era uno de sus jefes,un hombre extranjero amante del cine y su difusión.
La cuadra volvió a su rutina, a su lucha diaria por la consecusion de la subsistencia,pero con nuevo aliciente,con una nueva conciencia de la alegría,de la felicidad,con la satisfación de haber conocido un poco más de los sueños, de la magia,que para ellos no eran tan ajenos y de la manos de un hombre,que aunque no tenía hijos,era uno de los mejores padres del mundo,siempre pensando en la felicidad y la alegría de los niños.,!un padre de pelicula!

viernes, 1 de mayo de 2009

Al sun sun de la calavera...

Era una casa completamente distinta a las tantas que había conocido en nuestra vida nómada de alquiler en alquiler.
Tenía el patio situado al frente y la entrada a un costado;era por lo tanto más iluminada,sin esa oscuridad del corredor profundo que desembocaba al patio,no ,aquí era todo lo contrario,del patio se llegaba a la cocina y piezas a traves del corredor.El piso del patio tenía una leve capa de cemento, como si hubiesen vertido sobre él esa mezcla que resulta de lavar utensilios usados en la construcción:una carreta, palustres, reglas y demás;en un costado,un pequeño árbol de guayaba donde colocábamos un columpio,armábamos una imaginaria choza, un fuerte para combatir a los indios o torres y alcázares para repeler piratas.
Diferentes eran tambien sus habitantes;igual de pobres pero solo ocupaban tres cuartos;en uno de ellos una pareja que no tenía niños donde el frustrado padre era camionero;en la otra una pareja y dos hijos,un niño y una niña.En nuestro hogar existía ya otro hermanito,un par de años menor.
Transcurrieron quizá un par de años más, empleados en jugar,como era nuestra obligación infantil;en nuestros juegos involucrabamos sin esfuerzo a la niña hermana de nuestro vecino de cuarto;ella, sin soltar una vieja muñeca,correteaba junto a nosotros durante los combates con nuestros enemigos que jamás nos daban tregua,no tenía ella otra opción pues no había otra congenere que le acompañara a bañar, vestir y educar a su muñeca.Fieles a nuestra conciencia heredada de los ejemplos,la destinabamos a ser la muerta en las batallas,la prisionera o la que recogía la pelota cuando la lanzábamos fuera del sitio de juego.
Un día cualquiera,mi hermano amaneció con malestares acompañados de vómitos y diarrea que mamá se apresuró a combatir con remedios caseros que poco efecto surtieron;luego de un par de días durante los cuales las vecinas aconsejaron a mamá y papá que llevaran a mi hermano donde la señora que curaba el ojo en el barrio la isla,mi padre tomó la decisión de llevarlo al hospital departamental.Allí los médicos ordenaron no darle comida,mucho menos leche-cosa inutil pues nunca la bebiamos- además de suministrarle algun medicamento.
Los días pasaban y mi hermano no mostraba mejoría;papá y mamá acudían casi a diario al hospital y reclamaban otra acción de los médicos pero ellos se limitaban a decir que había que esperar la reacción.Un día empeoró la salud del niño y decidieron dejarle hospitalizado;al día siguiente mi padre salió temprano hacia el hospital a enterarse del estado de su hijo.Transcurrió la mañana, la tarde y la preocupación de mamá era evidente.A eso de las seis de la tarde, papá llegó en un carro cargando un paquete grande envuelto en unas sábanas de color blanco.Cuándo mamá le vió cayó desmayada con un grito,las vecinas corrieron a levantarla,mis hermanas sollozaban temerosas y yo, pasaba mi mano de arriba a abajo sobre una de las calzonarias que aún sostenian mi pantalón,sin comprender plenamente lo que sucedía.
Papá entró a la pieza y colocó el paquete sobre la cama e inclinado sobre él, se extremecía acompasadamente mientras las lágrimas humedecian las sábanas que envolvian el cuerpo de mi hermano.
Al poco rato,mientras mamá lloraba desconsolada junto al cuerpo de mi hermano,una tía llegó para encargarse de nosotros mientras papá salía buscar los medios para conseguir la atención de una funeraria.después de una horas llegó el servicio,colocaron el cuerpo de mi hermano en un pequeño ataud de color azul con angelitos blancos pintados en sus costados.Sobre cuatro barras de madera acomodaron el ataud y entonces papá nos abrazó a mis hermanas y a mí y luego se dedicó a consolar a mamá y organizar el velorio,aunque algunas vecinas llegadas de las casas vecinas decian que no era necesario pues era un niño, un ángel y no precisaba las mismas ceremonias de los viejos.
Esa noche, hasta muy tarde vi llorar a mamá sin consuelo,así como a la abuela y otros familiares;seguramente cansado, me quedé dormido.
A la mañana siguiente papá volvió a ausentarse muchas horas mientras mamá recibía continuamente bebidas de plantas para calmar su llanto y lograr serenarse.En la tarde,un bus alameda se cuadró en frente de la casa y se llenó con vecinos y familiares dispuestos a acompañarnos hasta el cementerio.Envuelto aun en una extraña nebulosa,me acomodaron en un puesto del bus junto a la ventanilla.Delante del bus,una pequeña carroza con el ataud emprendió la marcha;al poco rato llegamos frente al cementerio central y papá se bajó y luego de algunos minutos de ir y venir el cortejo salió de ese cementerio y emprendió un recorrido largo que me permitió ver partes de mi ciudad que yo no conocía.Embrujado por la novedad no me percataba de la magnitud de nuestra tragedia.Solo al llegar al cementerio que quedaba muy lejos de nuestra casa y frente a lo que a mí me pareció una inmensa montaña llena de casitas sobre una tierra colorada,volví a sentir esa desazón,ese vacio en el estomago incomprensible para mí.
Durante el entierro,viendo llorar a mamá hasta caer desmayada de nuevo,empecé a llorar al experimentar un miedo que nunca antes,ni siquiera al enfrentar al más malvado de los piratas había sentido.
Pasados unos días del entierro de mi hermano,al volver a iniciar nuestros juegos,las cosas no funcionaban igual;en mitad de alguna batalla,me quedaba como alelado,con la mente en blanco y me retiraba a mi pieza o me iba hasta la cocina o el lavadero a buscar a mamá y abrazrme a sus piernas,haciendo sus labores más dispendiosas con mi actitud, que se sumaba al continuo llanto suyo.
Pasados algunos meses,escuché a mamá decirle a nuestro padre que quería cambiar de pieza,buscar otra en alguna casa que estuviera ojalá lejos de esa.No soportaba, decía, los continuos recuerdos que le asaltaban desde cualquier rincón de la casa, o desde el patio donde acostumbrabamos jugar;le parecía oir sus gritos durante nuestros juegos o su llanto al caerse o pelearse con alguno de nosotros.
Papá accedió comprensivo y empezó a buscar otro lugar donde trasladarnos.Unos días después le informó a mamá que ya tenia una nueva pieza alquilada y que el día sabado nos trastearíamos.
Llegado el sábado,papá se apareció con una carretilla donde pronto estuvo acomodado nuestro chivo que estaba solo conformado por las camas,un armario,la estufa de petroleo, algunas bancas de madera y la infaltable reja de madera para colocar en la puerta de la futura pieza.
Cuando todo estuvo listo,mi papá se sentó en el pescante junto al carretillero y mi mamá;mis hermanas un poco al centro sobre los colchones y yo, al borde de la carretilla, balanceando mis piernas.Desde la puerta de la casa,las vecinas nos despedian con los deseos de buena suerte y la promesa de visitarnos algún día.La pareja de niños compañeros de juegos y yo,nos mirábamos sonrientes,empezando sin ser concientes de ello, a forjar nuestros pequeños cuerpos y nuestros espiritus para el largo camino de los adioses y las ausencias.
Pasadas casi cuatro décadas,aun sorprendía a mamá llorando en silencio mientras realizaba alguna labor cotidiana;en una de esas ocaciones mientras le abrazaba, me preguntó si le acompañaba a buscar aquella casa;me hizo prometerle que fuera un secreto entre los dos y así fué.
Nada quedaba de ella;ahora era una moderna casa de dos plantas,de ventanales con vidrios espejo y rejas;el patio construido totalmente , albergaba un local con un taller de mecanica automotriz,donde el continuo ruido de los martillos sobre las laminas y partes de los vehiculos,las risas y bromas de los mecanicos, impedian a sus moradores escuchar los gritos las voces y los llantos de los niños que una vez jugaron allí.

miércoles, 1 de abril de 2009

SUR

Mi papá era aficionado a los tangos, a los boleros antillanos.Siempre que se encontraba en casa,mientras realizaba alguna labor para mejorar nuestra vivienda,tarareaba alguna de éstas melodías. Debía conformarse con tararearlas pues solo teníamos un pequeño radio en casa,que usaba más para escuchar emisoras lejanas,soñando quizá con esos países desde donde emitían sus ondas. Una emisora empezó a llamar especialmente su atención por los años en que yo debería empezar mi estudio de la primaria.Se llamaba Radio Habana Cuba.En las noches,se quedaba hasta muy tarde, moviendo los botones,colocando antenas rudimentarias y mal diciendo en voz baja ante las infinitas interferencias que le impedían escuchar con claridad. Desde mi cama,escuchaba a mi mamá sugerirle que "no luchara tanto con ese tiesto" y que mejor se fuera a descansar,que al otro día debía madrugar.Él continuaba su lucha y mientras los demás dormían,lograba al final,después de la media noche escuchar las arengas y discursos de los jefes de una llamada revolución,que según decían, había logrado que los "pobres y los obreros gobernaran una nación. Los fines de semana y de forma un poco misteriosa, mi papá le contaba a su vecino don Francisco,las cosas que había logrado escuchar sobre la revolución de Cuba;unos y otros daban su opinión sobre lo que parecía estar ocurriendo en aquel lejano país,del que antes les habían llegado los boleros de los matamoros,beny Moré y los danzones del septeto nacional.Sus comentarios eran por regla general favorables a aquel movimiento,que parecía hacer realidad sus sueños de trabajos mejor remunerados,de ser tratados con más respeto como ciudadanos,de no ser objeto de la discriminación de los ciudadanos de la alta sociedad,en últimas,de no ser menospreciados por su condición de trabajadores humildes. En el apogeo de sus sueños, una noche mi papá se topó en el dial con una emisora que entraba con una claridad extraordinaria,que opocaba en gran medida las emisiones de Radio Habana.Para lograr alguna posibilidad de escucha, debía mover el dial con la delicadeza de un relojero,unas milésimas tan solo.La radio intrusa se identificaba como La voz de los estados unidos de América!.Mi papá no dudó en comunicar la nueva noticia a sus vecinos más intimos.Todos coincidían en "que algo bueno debía de estar pasando en Cuba" desde que los gringos trataban de callar a Radio habana.La competencia entre las emisoras era cada día mas fuerte y así mientras desde Cuba se anunciaba la trasmisión "desde el territorio libre de América",desde Miami se referían a Cuba como "el infierno verde de América". Así transcurrían los días,mientras yo estudiaba en casa pues en la escuela no lograron un cupo para mi;mi papá antes de irse al trabajo,me dejaba con mamá, un cuaderno donde tenía ya programadas las tareas de sumas, restas de palitos y ejercicios para aprender a escribir.Los fines de semana,durante las mañanas,me tomaba las lecciones y revisaba mis operaciones. Un día cualquiera, mi papá llegó con una caja en sus manos y una felicidad en su rostro que a mi mamá le causó mucha gracia;¿Fue que le aumentaron el sueldo o qué? !Pues casi mija!.Empezó a destapar la caja, mientras mamá,mis hermanos y yo nos empujábamos para ver lo que había dentro;de entre unos cartones emergió un paquete con algunas piezas que a nosotros no nos aportaban ninguna claridad.Papá las colocó sobre una mesa y empezó a unirlas con algunos tornillos y muy pronto nos anunció su adquisición:!un toca discos automático! La alegría del viejo contrastaba con la cara seria e inexpresiva de mamá;-y eso cuanto vale? le preguntó a papá.El viejo se extendió en explicaciones con las que logró calmar a mamá.Un jefe suyo,contó papa,de esos que venían de un país de Europa,le había regalado el toca discos pues conocía su gusto por la música,y porque se trasteaba a una casa que la fabrica le había asignado en un barrio elegante y se estaba deshaciendo de muchas cosas. A partir de ese día,las emisiones de Radio habana y la Voz de los estados unidos, pasaron a segundo plano pues papá empezó a desempolvar viejos discos de 78 rpm que la abuela le había regalado alguna vez,heredados de no se que familiar.Ahora los fines de semana,papá, muy temprano,enchufaba las bananas del toca discos al viejo radio y llenaba la casa con los boleros de Olga Chorens,María Luisa Landin, Toña la negra,carmen delia dipini,beny Moré,además de los tangos de gardel,pepe aguirre,edmundo rivero y muchos más. Esos mismos fines de semana.mientras yo sumaba y restaba palitos y entrelazaba círculos para "soltar la mano",mi hermana mayor aprovechaba un tiempo del radio y mientras trapeaba la pequeña sala de casa,daba rienda suelta a un extraño gusto:escuchaba una emisora donde emitían "música de los grandes maestros",sonidos que le hacían blanco de la burla y bromas pesadas de un vecino,el cual tenia todas las trazas de no haber escuchado en su vida siquiera una canción de cuna o el canto de un chamón o un garrapatero. Algunos años pasaron, y un día muy triste escuché que la abuela,madre de papá,tenía una enfermedad que era sinónimo de muerte:cancer. Luego de algunos meses,una mañana, una prima trajo la triste noticia que la abuela había muerto.El viejo recibió el abrazo de mi prima,acarició mi cabeza,abrazó a mamá y se dispuso a arreglarse para ir hasta la casa de la abuela.Todo lo hizo en silencio.Entró al baño y estuvo en él un largo tiempo;al salir sus ojos estaban enrojecidos,comprendí que había llorado mucho. A la semana siguiente del entierro de la abuela y luego de finalizada la novena,mi papá recogió todos los discos con la música regalada por ella,los guardó en una caja junto al toca discos, y la metió bajo la cama.Allí esperarían mi adolescencia,durante la cual,el viejo ,observando mi gusto por la música,me los entregaría casi como una herencia,que representaba ante todo el amor y el recuerdo de la abuela,de quien había heredado el gusto por los boleros y los tangos y entre todos ellos uno especial:sur.

domingo, 1 de marzo de 2009

Zurdo


Crecimos en el mismo barrio, separados por tan solo una calle y diferentes toques de la suerte. Cuando estábamos a punto de finalizar la primaria,don Arquimedes, uno de los vecinos mayores,tuvo la idea feliz de formar un equipo de fútbol con los niños entre diez y doce años.Luego de reuniones y propuestas se diseñó el uniforme, se escogió el nombre del equipo y se logró el compromiso de la mayoría de padres de hacerle el uniforme a cada niño.





Tener el equipo completamente uniformado,conseguir un balón fue tarea titánica y lenta debido a las condiciones económicas de cada familia;pero la ilusión había calado hondo en padres e hijos.Luego empezamos a entrenar juiciosos, nos levantábamos a las cuatro de la mañana y acompañados de don Arquimedes praticábamos hasta antes de las seis, hora en que debíamos prepararnos para la escuela.Al empezar a competir en partidos amistosos por las diferentes canchas de polvo y barro de diferentes sitios de la ciudad,empezamos a destacarnos el Zurdo y yo en la habilidad y talento para hacer y deshacer con un balón.
Cómo era de esperarse,zurdo iba por la izquierda mientras yo era el medio campista que se juntaba a él para con nuestras invenciones superar con facilidad a los contrarios;la dupla de "goyo" y "el zurdo" empezó a ser conocida por los arrabales y su papá y el mio sacaban pecho cuando alguien en la calle les preguntaban si ellos eran los papás de esa pareja.De Alfonso Lopez a Melendez, de villanueva al guabal nos paseamos orgullosos.Una vez,don Arquimedes nos anunció que estábamos invitados para jugar un partido contra un equipo de un barrio "alto" y nos hizo un par de reuniones para "lavarnos el cerebro" con respecto a como debería ser nuestro comportamiento en esa ocasión.Entre una y otras nos recomendó cien veces moderar nuestro vocabulario,que nada de palabrotas y groserías pues ellos estaban ilusionados con su equipo y al igual que a nosotros sus padres les acompañaban a cada partido y no quería que quedaramos mal.



































El día señalado llegó.El barrio en mención se llamaba "tequendama" y al equipo lo dirigía un señor,que según nos dijo nuestro entrenador,era una antigua gloria del fútbol de la costa.
Nosotros cumplimos con las recomendaciones del entrenador,juiciositos y sin groserias les metimos nueve a uno, a unos niños de piel rosadita,guayos y uniformes nuevos y padres muy atentos que a cada rato los rociaban con aguita pues el sol de las once de la mañana los tenía al borde de la insolación;para nosotros, ese mismo sol era viejo conocido,acompañante de nuestras recogidas de agua en la pila,de jornadas de cauchera en los mangones y solo estaba "viéndonos jugar".
Don Arquimedes estaba avergonzado y se disculpó con los padres y entrenador de los contrarios;nosotros no entendíamos porqué y entonces camino al barrio nos explicó que al entrenador los padres le pagaban un dinero por preparar y dirigir a sus hijos y que le habíamos hecho quedar en ridículo.Nosotros ,claro está,no entendíamos de diplomacia,solo sabíamos jugar.





Al terminar la primaria,a don Arquimedes se le murió la esposa y en busca de calmar su soledad y tristeza,se dedicó a beber y farrear en la 20 y el equipo se acabó.Yo presenté pruebas en santa librada buscando un cupo para el bachillerato y zurdo consiguió trabajo en una distribuidora del barrio vendiendo periódicos.





Así,nos cruzábamos temprano en la mañana,como cuando íbamos a entrenar,ésta vez, uno para el colegio y el otro vendiendo el periódico.Al cruzarnos,el siempre estaba contando la plata de la venta o acomodando los periódicos en su cabeza y nos saludábamos cordiales:!quiubo zurdo!, !entonces qué goyo!





Un día me detuvo y me contó que estaba jugando en un equipo de un barrio atrás del batallon y me dijo que si quería jugar que el hablaba con el entrenador, y así empezamos de nuevo a jugar juntos durante algún tiempo;durante este tiempo le sorprendí tras algún árbol fumando mariguana en compañias que los dos sabíamos cuan peligrosas eran pues varias veces tuvimos que "frentiarlos" para lograr su respeto.





Nos separamos de nuevo cuando el colegio se preparó para los intercolegiados de fútbol y fui incluido en la selección y me dediqué con fuerza a alistarme.Ya deslumbraba,sin falsas modestias,en los diferentes partidos interclases y en los del recreo.Zurdo por su parte empezó a meterse en problemas de robos menores y a quedarse con la plata de la venta de periódicos lo que hizo que cada vez le facilitaran menos su trabajo.




El torneo intercolegiado me sirvió mucho para comprobar por comentarios de algunas personas,que tenía talento para el fútbol y me hizo soñar con algún día ser profesional.Jugamos de forma especial y ganábamos a casi todo rival a saber:San Luis,Claret,Lacordaire,Cesar Conto y algunos más hasta llegar a la final con el Colegio Mayor de Yumbo al que vencimos en la cancha del limonar, la del deportivo cali;fue tal el espectáculo en esa final, que se rumoró que muy posiblemente cuatro de los integrantes del equipo recibiríamos una oportunidad para probarnos con el Cali.Fue "el sueño de una noche de verano" que me llenó de alegría, pero quedó en eso:en un sueño lindo.




Con toda la ilusión, busqué afanosamente a Zurdo para contarle la buena nueva;a los pocos días de buscarle,mientras caminaba por la avenida principal del barrio,observé una montonera junto a una radio patrulla de la policía.En medio de todo se encontraba el cuerpo de uno de los muchachos que se ganaban o perdían la vida con el cuchillo.Los comentarios me informaron de todo:"viejo Goyo, su pana, el Zurdo, lo apuñaló"




Le llevaron primero a una correccional,de esas que no sirven para corregir,luego le pasaron a Villanueva,donde nada cambiaba.Durante su estadía me comunicaba con su mamá o papá para saber como estaba.Un día, entre lágrimas, su mamá me contó !que casi matan a su muchacho!




Otro recluso intentó violarlo,Zurdo se enfrentó sin armas a un cuchillo lleno de odio;sufrió múltiples cortadas en manos y brazos,pero le quitó el puñal al otro y le hirió con el mismo;más castigo recibió por su acción,más humillacion y sufrimiento para la familia.




Pasó el tiempo,que por fortuna no se detiene.Zurdo salió y nos volvimos a ver de vez en cuando.Consiguió trabajo y empezó una metamorfosis inesperada.Se matriculó en el nocturno de un colegio para hacer su bachillerato.De vez en cuando acudía a mi por algún libro,por alguna aclaración para resolver un problema y para hablar de cuándo volveríamos a jugar juntos en algún equipo.




A los pocos años terminó el famosos "bachillerato acelerado", había progresado, se había comprado una moto y conseguido una bonita novia;yo me marché al extranjero.Durante un regreso,mientras conversaba bajo el palo de mango del anden de misiá Teresa,se acercó en su moto, con la ahora su esposa en la parrilla y luego de los consabidos saludos y presentaciones,los comentarios de los amigos sobre la nueva reunión de la pareja de antiguos "crack`s",Zurdo me comentó que quería hacerme una propuesta.Consistía en que aceptara ser el padrino de su último niño al que pensaba bautizar proximamente:Traté de explicarle lo importante que era esa decisión y entonces su esposa interrumpió y dijo:Mire Goyo,la ha pensado tanto, que me tiene cardiaca pidiendome que le pidamos a usted ser el padrino y además que le pongamos su nombre al niño!




Me quedé sin palabras y cuando atiné a decir:!te vas a tirar el pelao! y me contestó:no viejo,yo se que no! obedeciendo a un instinto, sin más palabras, nos dimos un abrazo,un abrazo en el que estaban guardados todos los recuerdos de tiempos pasados, de momentos vividos en las calles festivas en el día y tenebrosas en sus noches de nuestro barrio,todos los partidos de fútbol en calles y canchas,todas las peleas,todas nuestras gambetas a la vida, todos nuestros quites a la muerte;sí, sería el padrino de ese niño,asistiría a mi segundo bautizo,valía la pena,por la vida y lo vivido.




martes, 2 de diciembre de 2008

El studebaker de cenicienta

Gloria era una de las jóvenes más bonita de la cuadra o quizá la más bonita.Huérfana de padre y con una madre enfermiza y una hermana de pocos años que tenía toda la apariencia de una viejecita en miniatura y que sufría una enfermedad desconocida por los médicos ;su casa era un ranchito de dos cuartos,una pequeña sala y un trozo de patio.Los muchachos de la calle que empezaban a "jovenciar" se disputaban el atraer su atención en cada oportunidad;poco o ningún tiempo tenía Gloria para compartir el baile y las reuniones con las demás mujeres de su edad;siempre estaba ocupada en algún oficio que pudiera proporcionarle el sustento a ella y su familia.Su mamá se preocupaba por enseñarle los secretos de lo que había sido su oficio por décadas y que le había dado la mano cuando su esposo falleció;consistía en aprender a lavar toda clase de ropa, a aplancharla y el secreto mayor,el saber el arte de almidonar cuellos y puños de las camisas blancas que acostumbraban a usar los doctores dueños de las casas de los barrios de la "haig", donde ella había invertido años de vida trabajando como entrera,que así se llamaba a la mujer que realizaba todos los oficios de dentro de una casa.


Éste arte era muy apreciado por los patrones a la hora de dar trabajo;muchas mujeres de la clase popular trabajaban en las casas del centro pero con preferencia en los barrios como Juanambú,centenario,granada y San Fernando.




Gloria y más que nadie su madre veían en éste aprendisaje la oportunidad de conseguir un buen trabajo;empezó entonces a verse a Gloria partir muy temprano en la mañana hacia alguno de los barrios mencionados a ganarse el pan con el sudor de la frente, como decian que dijo el creador y como aun dicen que dijo.


Gloria jamás dispuso de tiempo para estudiar como no fuera hasta el segundo año de primaria,durante el trascurso del cual murió su papá viendose impedida de continuar.La barra de muchachos seguía a la espera de conocer quien sería el afortunado conquistador del amor de gloria, quién disfrutaría del sueño de su belleza.Era un momento casi sublime ver a Gloria llegar los sábados en la tarde cargada con cosas que compraba para su hermanita,su mamá y ella misma con el producto de su trabajo;contaba su mamá que los patrones estaban muy contentos con Gloria pues siendo tan joven,superaba a cualquier mujer mayor en habilidad para almidonar cuellos y puños de la camisa del señor,había aprendido el arte secreto del trabajo femenino popular.


Un sábado en la tarde,el desfile sublime de Gloria por la calle de barro en invierno y polvo en verano,fué reemplazado por el de un carro de ensueño,que solo conocían algunos habitantes del barrio y entre ellos más que nada la mujeres,pues eran comunes en los garajes de las casas donde trabajaban;era un carro gordito,lustrosos,con asientos de color crema que daban ganas de lamerlos.Llegó hasta la puerta del rancho de Gloria y familia;estuvo detenido varios minutos sin que ella se bajara;cuando lo hizo por fin,debió soportar el peso de las miradas de los vecinos;tomó sus paquetes sabatinos y se adentró en su rancho de prisa.


A partir de ese sábado,cada fin de semana ,el desfile del Studebaker era toda una ceremonia;el señor que lo conducía jamás se bajaba,nadie le podía ver de cuerpo entero.Los rumores de todo tipo no se hicieron esperar y así, cada vez que la mamá de Gloria llegaba a la tienda para hacer el mercado diario,las otras señoras guardaban silencio,un silencio incomodo.


Alguna vez, durante las visitas sabatinas del señor del Studebaker,un aguacero de esos de padre y señor mio,nos dió la oportunidad a los más pequeños,de ganarnos unos centavos;cuando el señor propietario encendió el carro para marcharse,se enteró que el pavimento se había puesto muy blandito y cuando aceleraba,patinaba y se hundía en el lodo;luego de mucho intentar,el hombre cruzó algunas palabras con Gloria y ella a su vez lo hizo con los cinco o seis muchachos que revolotiamos alrededor del carro, y nos pidió lo que ya esperabamos:que le ayudaramos a empujar el Studebaker hasta la calle diseñada como futura avenida,la cual tampoco tenía pavimento pero si una buena capa de rocamuerta,que permitiría al carro y su dueño escapar de la cárcel de barro;luego de lograr lo propuesto,el señor se marchó con su carro y Gloria nos entregó de su parte, una buena propina para cada uno por los servicios prestados.En adelante,el hombre se fué haciendo un visitante asiduo,que se bajó un día del carro y permitió exclamar a más de una vecina que !era un señor mayor que Gloria, pero simpatico!.


Un día de semana,llegó hasta el rancho de Gloria otro carro casi tan bonito como el studebaker,del que se bajó una señora muy elegante,que durante unos pocos minutos conversó con la mamá de Gloria y luego se marchó en el carro,que además tenía un hombre como conductor.A partir de ese día, Gloria dejó de madrugar, y ya no se le vió desfilar los sábados por la calle de barro o polvo, con sus compras de fin de semana,pero en cambio,el señor del studebaker ya no faltaba a su cita diaria y de fin de semana;en la tienda se filtró un rumor que hablaba de que la señora que había visitado la casa de Gloria, era nada menos que la esposa del señor del studebaker y patrona de Gloria, que le había comunicado "lo sinverguenza que era su hija,que había logrado embaucar a su esposo para aprovecharse de él y deslecharlo,creyendo que él le cambiaría a ella su esposa legitima, por una vulgar sirvienta"pero que ya se le pasaría el embeleco y la dejaría tirada para que despertara de su sueño.


El caso es que después de un par de años de visitas diarias,el señor del studebaker, mientras se tomaba una cerveza en la tienda, anunció que "si sabian de alguien interesado en comprar la mejora de Gloria,les avisaran" pues ella ,su hermana y mamá se irian a vivir con él a un barrio mejor.


Y Gloria, su hermana y su mamá se marcharon del barrio hacia una vida mejor y los jóvenes de la cuadra se quedaron con sus sueños truncos de disfrutar la belleza de gloria, y los habitantes de mi ciudad sin distingo de clase,continuaron su búsqueda diaria de aquello que necesitaban para ser felices y sobrevivir,aún en lugares donde los cánones indicaban que no debería hacerse.











.










































domingo, 9 de noviembre de 2008

El niño dios

En mi infancia,me causaban especial deleite los dias nublados, grises, que presagiaban lluvia pues luego de la lluvia disfrutaba jugando en los charcos aunque corriera serios riesgos de ser castigado.Ahora, durante los dias grises,frios y lluviosos del otoño en éstas latitudes,se adentra en mi espiritu ese virus llamado nostalgia,que arrasa, que trasporta a épocas quizá con más carencias materiales pero pletóricas de momentos felices y sencillos.
Al acercarse la navidad,su espiritu se sentía en el ambiente y como todo niño, empezaba a fabricar sueños en mi mente sobre aquello que me gustaría recibir el día del niño dios;inmerso en la inocencia soñaba, pero acostumbrado a las carencias intuía que todo podría quedarse en meros deseos e ilusiones.
Casi siempre papá llegaba el último día con algo de dinero para comprar comida,algo de ropa o juguetes, pues en sus trabajos, la "prima" siempre llegaba a última hora,eso cuando tenía trabajo.
Un día de navidad,al despertar,encontré de regalo de niño dios, un camión de cabina de latón y color azul,con cajón de madera;me invadió la alegría natural e inmediatamente empecé a jugar con él y ayudado por mi papá, le até una piola delante para arrastrarlo,pues aun no se le permitía a los juguetes el moverse por si mismos.
Pasados algunos días,un compañero de juegos insinuó que mi camión era casi identico al que había recibido el año anterior de parte del niño dios y pensé que algo de razón tenía,pues al cogerlo entre mis manos sentía como si sus formas estuvieran "hechas a mis manos".
Un día, expontaneamente,mientras mi papá me ayudaba a reponer la piola con la que tiraba del camión le dije que ese camión se me parecía mucho al que había tenido el año anterior;mi papá no dudó en darme la explicación:el niño dios se dió cuenta que usted quiere mucho ese carro del año anterior y quizá por eso le trajo uno muy parecido!
De ésta manera mi papá se libro de la comprometedora explicación que incluiría el saber que debido a la dificil situación económica que nos rondaba constantemente, había tenido que pintar de otro color el carrito que me había comprado el año anterior y de paso destruir la ilusión de la existencia de un ser superior, arraigada en mi cerebro infantil.A mí me bastó la explicación y agredecí el conocimiento y la sabiduría del niño dios,quien siempre estaba pendiente de mi felicidad y alegría.A partir de ahí,disfruté mucho mi nuevo camión y de paso busqué infructuosamente el antiguo para organizar alguna competencia;viendo mi afán en la búsqueda y mi extrañeza por no encontrar el anterior juguete,papá hizo de nuevo la claridad en mi mente:el niño dios se lo llevó para entregarlo a otro niño muy pobre!;aquel año mi felicidad fué doble al imaginar que en algún lugar de mi ciudad, otro niño sería tan feliz como yo!.




domingo, 2 de noviembre de 2008

La Pila






Estaba ubicada en alguna zona despoblada del barrio.Consistía en una pequeña pared de cemento con tres o cuatro grifos en cada una de sus caras.El agua la recogian los habitantes del barrio en cualquier cosa que pudiera hacer las veces de recipiente:desde una olla de alumnio,hasta tarros desocupados de leche, pasando por las latas de manteca, que definitivamente se pusieron de moda ,por lo menos hasta mediados de los sesenta cuando se empezaron a importar mercancias en recipientes de plastico,que luego de usadas, dejaban sus envases libres para usos diversos de la población.

La hora en que "llegaba el agua",era siempre muy entrada la noche, cuando los vecinos empezaban a dejar sus recipientes "haciendo cola".Cuando mejor y más rápido se llenaban los recipientes era en las horas del amanecer, por lo que a eso de las cuatro de la mañana las filas se empezaban a formar;el irrespeto al turno de cada persona era causante de continuas y violentas peleas,pues como siempre, no faltaban los avivatos que querian dormir un poco más y desocuparse más rápido, saltandose el turno,corriendo disimuladamente hacia atras algun balde,lata,o tarro que se encontraba antes que el propio.

Mi papá,antes de irse a trabajar o a buscar trabajo segun el caso,hacia varios viajes con las latas de manteca,de aproximadamente quince litros,y las vaciaba en una caneca metalica que se encontraba en el patio de la vivienda;de ésta agua bebiamos, cocinabamos, y nos aseabamos;mi mamá, conciente del esfuerzo de papá para hacerse al preciado líquido,juntaba la ropa sucia en una sabana, y esperaba alguna tarde para junto con alguna vecina y en compañia de sus correspondientes hijos, caminar hasta cañaveralejo,que en ese entonces tenía un caudal respetable, y allí lavarla mientras conversaba de sus sueños, sufrimientos y alegrías y los niños aprovechabámos para divetirnos bañando en el rio.

El viaje hasta la pila y desde ella con cualquier recipiente cargado de agua, era una tortura,por las horas de espera,las distancias;los momentos más dificiles aparte de aquellos cuando la presión del agua disminuía hasta convertirse practicamente en un goteo,eran aquellos durante el invierno;las calles alumbradas precariamente con pequeños bombillos de luz amarillenta,convertidas en lodazales se hacian intransitables y convertian el viaje hasta la vivienda en una odisea;algunos resbalaban y veian como el fruto de todo su esfuerzo se confundia entre la hierba, el barro, algunas risas y sus propias maldiciones.

El esfuerzo de buscar el agua era apenas el inicio de una cadena de luchas cuesta arriba,desmesuradas,que solo la capacidad de soñar, que nunca abandona al pobre,hacía posible enfrentar dia a dia;durante la espera en la fila de la pila,los comentarios hacían siempre referencia a cuan lejos o cerca estaría el día en que el agua llegara hasta las casas como ocurría en los barrios del centro;cuando tendrían un verdadero alumbrado, y si quizá algún dia sus calles tendrían un pavimento que no se derritiera con la lluvia.

Ante tanta necesidad,ante las carencias abrumadoras,algunos niños alentados por ellas, se inventaron una forma de conseguir algunos centavos:con una guadua larga construian un artefacto que servia para trasportar las latas con agua;en uno de sus extremos incrustaban un eje de hierro para dos ruedas y en el cuerpo de la guadua algunas amarras con un gancho de hierro de los cuales pendian las latas y recipìentes de quienes por una u otra causa no tenian fuerzas suficientes para trasportarles:las mujeres embarazadas,los más ancianos.Algunos con vision de empresarios,poseian hasta tres "vehiculos" que los convertian en "trabajadores independientes";otros con menos creatividad se convertian en cargadores, quienes provistos de un trozo grueso de tela, lo colocaban en su hombro como protección y así trasportaban las latas con agua.Había quienes se dedicaban a reunir latas de manteca,limpiarlas cuidadosamente y ponerlas a la venta;alrededor de una carencia surgía la oportunidad de subsistencia.recordando éstas situaciones, no deja nunca de causar malestar, las voces que pregonan aquello de que a los pobres les gusta todo regalado.Ya desde hace cuarenta años o más, los "independientes" hacian cola alrededor la pila".


miércoles, 3 de septiembre de 2008

QUE CUARENTA AÑOS NO ES NADA....?

antiguo puesto de cabal,el de los conos
El fundador ,no confundir con "refundador"

!mujeres!


la ceiba centenaria




La iglesia del padre Cohen



La actual y triste entrada.Más parece la de una cárcel de maxima seguridad.











Decidí volver al colegio que más he querido y recordado :Santa Librada;recorrer sus pasillos,sus sitios tan especiales con una emoción casi infantil ante un descubrimiento.
A todo momento creía ver salir de sus salones a aquellos compañeros de sueños juveniles.
¿Dónde están los muchachos de entonces?barra vieja de ayer,dónde está?¿qué se fixieron? .se habrán marchado unos muertos y otros vivos que tendrían muerta el alma?
Creía verles a todos;a los más pepas para el estudio,a los de más estudio para las pepas,a los juiciosos,a los incorregibles,a los callados, a los habladores.Qúé fué de los Beltran,los rivas, los Martinez, los Lopez?Habrán cumplido sus sueños?ojalá que sí.
Recorriendo el mismo camino de asfalto que rodea las instalaciones descubrí de nuevo la piscina,la iglesia,la rotonda, la rectoria,el coliseo,la cancha de footbol, y descubrí tambien que ahora !estudian mujeres!.Qué privilegio tienen los estudiantes varones actuales;nosotros jamás lo tuvimos;nos tocaba admirar al pasar, a las muchachas de la normal departamental,del amparo,o bajar hasta el estadio para ver a las del Eustaquio,del departamental femenino-que tenía el uniforme como el del cali,verde y blanco-las de Santa Cecilia;!!ah!! Santa Cecilia,cuánto evoca este nombre.Qué habrá sido de la muchacha de ojos claros, cabello negro largo y sonrisa luminosa?Se habrá converido en "doctora en medicina" como soñaba?
Me gustaría verte de nuevo, muchacha de Santa Cecilia;seguro que al verme como soy ahora,volverías a iluminar la quinta-que acababan de ampliar-con tu risa.Habrás tirado a la basura la libreta donde copiabas los discos preferidos de Adamo, aznavour,para luego dedicarmelos, muy seria,como avergonzada?Seguro que has olvidado las caminatas`por la quinta abajo,dejando pasar el bus para irte en el próximo y así compartir un poco más "las manos en el bolsilo caminando por el parque".!!qué tiempo tan feliz!! cantaba Matt Monroe y vos te preguntabas si eso mismo diríamos nosotros al hacernos mayores;yo al menos lo digo ahora,porque la alegría de la adolescencia es especial y se recuerda con esa mezcla de alegría y tristeza,con ese sabor a trebol...
Ahora podés decirle a tu papá que soy como él,que tengo casi su edad y el pelo muy corto,escaso;que al fin pude irme a europa,que ya leo menos a Camus y nada a Nietzsche,que....,mejor no le digás nada, no nos creería,como antes.
Como decía Martiña,"hoy daría yo la vida por volverte a ver",para volver a sentir el alma limpia,sin parches, sin media suela;pero claro es solo un sueño,de esos que ayudan a caminar diariamente; y me resigno, y disfruto el recuerdo de lo vivido,como debe ser, o al menos como me gusta que sea, y así cuando quiera soñar el tiempo de las flores, te buscaré como matilde diaz:
:"te busco por la distancia,con una angustia de espanto,amor de mi adolescencia, virgencita de mi encanto. Y solo encuentro el recuerdo, que me dice entristecido,que no voverán los besos,que volaron al olvido.Tus besos,tus manos blancas,la ternura de tus ojos,ya no alegrarán mi senda,multiplicada de abrojos"

Muchacha de Santa cecilia,estás por ahí......?









domingo, 31 de agosto de 2008

Se alquila pieza,sin niños









La vida de una familia pobre con tres niños era difícil, muy difícil.De por sí,la vida de una familia pobre lo era en grado sumo,y sin niños, no era familia.Por siempre,para los pobres,-no sé los ricos-el acicate para enfrentar la cuesta empinada de la vida diaria eran sus hijos;no tenían otra razón de ser.Quizá fueran la esperanza para lograr cambiar las condiciones de una sociedad egoísta e indiferente.

Mia padres iniciaron su vida en común siendo muy jóvenes.Firmes en su convencimiento que eramos su responsabilidad,nunca escatimaron esfuerzos para darnos lo mejor, y con su coraje y decisión como únicas herramientas,se enfrentaron a esa vida plena de obstáculos e impedimentos.Abandonaron la casa paterna de uno y otro con los anhelos de construir su propio mundo,al igual que todos los jovenes de todos los mundos.Su peregrinar ,primero solos y muy pronto con hijos,les llevó a conocer las vicisitudes de las casas de inquilinato.


Las casa de inquilinato eran como hoteles destinados a los más pobres,personas generalmente llegadas de lugares lejanos y disímiles empujados como no, por la violencia.tenían las casas largos corredores con piezas a lado y lado,y desembocaba en un patio de barro donde quedaba el lavadero,el sanitario y una rudimentaria ducha, ademas de las cuerdas para colgar la ropa.
En éstas casas,llegaban a habitar hasta seis familias diferentes,lo que hacía la convivencia algo muy difícil;El propietario se encargaba de distribuir los días en que le correspondía a una familia, la limpieza de los lugares comunes,fuente ésta igualmente de innumerables conflictos.El propietario, generalmente era una especie de patrón,que no pocas veces actuaba abusivamente con los derechos de los arrendadores.Imponía precios a su libre albedrío y "si no le gusta, vayase",que era para los pobres como un Slogan publicitario, ya que también lo escuchaban en los sitios donde lograban encontrar trabajo, y unos y otros,-patronos y dueños de casa-lo usaban constantemente,conocedores como eran de la dificultad o imposibilidad de encontrar un sitio donde trabajar y un sitio donde vivir.



Mi papá,coincidía con mi mamá que era mejor evitar conflictos,entonces diseñaban unas funciones para cada uno de ellos,las cuales trataban de cumplir con exactitud;mi papá se encargaba de buscar los "insumos" para el sustento de la familia,de estar atento en la defensa de la integridad física y mental de su familia,mientras mi mamá se encargaba de el proceso de cocinar, lavar nuestra escasa ropa,corregirnos,enseñarnos normas,convencidos los dos que con eso nos aseguraban nuestros derechos,o al menos la posibilidad de reclamarlos.


A pesar que todos o casi todos nuestros vecinos de pieza o "celda" eran familias venidas de pueblos vecinos o lejanos, jamás mamá o papá,hacían comentarios contra ellos;solo les escuchábamos decir "pobre gente,han sufrido más que uno",cuando ya era bastante el sufrimiento nuestro.
Mi papá, para asegurarse de evitar conflictos,los cuales siempre nacían por la relación entre los niños,llevaba siempre en los trasteos,una pequeña reja de madera que encajaba en el marco de la puerta de nuestra pieza,la cual impedía que escapáramos y causáramos algún malestar con nuestros juegos y actos propios de la niñez;desde ella,veíamos pasar a los vecinos, adultos y niños,generalmente solo cuando los iban a bañar a estos últimos, o a hacer sus necesidades fisiológicas;eramos verdaderos "presidiarios en miniatura" que sonreíamos al que pasaba de la mano de sus padres, si nos agradaba, o por el contrario, le hacíamos muecas y gestos de agravio.Nosotros también pasábamos frente a las otras "celdas" en los mismos procesos,y recibíamos igual trato.





Mi madre, cumpliendo otra de sus funciones,luego de darnos el almuerzo-cada vez que había-descansaba un poco y ante nuestra continua actividad represada dentro de las cuatro paredes,nos prometía:!cuando baje un poco el sol,vamos a dar una vuelta!,y efectivamente,luego de escuchar las noticias, en un viejo radio de tubos, sin carcasa,y que mi padre cubría con un cartón y con muchas amenazas para prevenir un accidente con la electricidad,mi madre cerraba la pequeña pieza y salía como una gallina con sus pollos,hasta algún sitio descampado,que afortunadamente abundaban,donde nosotros-mis dos hermanas y yo-dábamos rienda suelta a nuestra vitalidad reprimida,a nuestros sueños,corriendo así fuera tras el viento,tras una rueda sacada del recorte de la de un carro, o elevando una pequeña cometa,mientras mamá vigilaba nuestros movimientos.Al caer la tarde y calculando la llegada de papá,recogíamos nuestros juegos y emprendíamos camino a!nuestra casa!.

Así transcurría nuestra vida y la de miles de ciudadanos anónimos,que al parecer no le importaban a nadie, como no fuera a sus familiares,quienes vivían condiciones semejantes

Los fines de semana eran más felices,teníamos a papá y mamá juntos y mientras papá leía una de tantas revistas que conseguía no se donde,mamá preparaba un desayuno y nosotros jugábamos sobre la cama o escuchábamos el radio;cuando mamá traía el desayuno,comíamos todos juntos, pues el alquiler de la pieza no incluía derecho al comedor(que tampoco existía);nuestra pieza era dormitorio, comedor,sala de estar,y de juegos;hacinamiento,le llamarían muchas décadas después.

Un día escuché a papá decir que mamá debía ir a hacer cola para buscar cupo en una escuela para mis dos hermanas;la rutina se rompió para mi alegría y mi tristeza;alegría porque tenía más cosas para preguntar a mis hermanas y tristeza porque pasaba muchas horas solo en mi celda,mientras mamá las llevaba o traía de la escuela y durante sus oficios.Distraía entonces mi soledad,ojeando las revistas de papá y soñando con el día que pudiera descifrar lo que decían esos extraños signos que acompañaban fotos de personas y paisajes.


Aunque parecía que estuviésemos olvidados del mundo,papá comentaba que se estaban aprobando en una ciudad lejana los derechos de los niños y que quizá algún día llegarían hasta nosotros;algo que mostró que ya nos habían "descubierto" a los niños,fué la aparición de rostros infantiles en la publicidad de algunos alimentos como la leche,que nosotros veíamos allí,solo en las publicidades, y en algunos juguetes que tambien veíamos solo en ellas.

Cada vez que un propietario de casa decidía aumentar el alquiler,obligaba a la búsqueda de un nuevo lugar donde al menos el precio fuera igual al que pagábamos o menor al que pretendía llegar el propietario,y entonces papá le encargaba una nueva función a mamá:!buscar pieza!.


Así, se añadía un nuevo motivo de alegría para mi y angustia para mamá,que era el salir casi a diario ,a recorrer las calles aledañas o más lejanas preguntando a la gente¿sabe donde alquilan una pieza?.Mamá debía hacer rendir mucho más su tiempo, pues debía llevar a mis hermanas a la escuela, hacer el almuerzo, salir a buscar pieza y estar a tiempo para recogerlas al terminar las clases.Pasados varios días infructuosos,yo estaba cansado, quemado por el sol y deseoso que se acabaran los "paseos".
Luego de muchas idas y venidas un día mamá, al rendir cuentas de su búsqueda a papá en la noche,le comentó que como era eso que el decía sobre los derechos de los niños,pues parecía que ya habian llegado hasta nosotros, aunque para ella no estaba muy claro;en casi el total de sitios donde íbamos a ver una posible pieza,aparecía un escrito pegado a la ventana de la casa que decía:SE ALQUILAN PIEZAS,SIN NIÑOS.






































.



















































domingo, 3 de agosto de 2008

ANTE TODO, LA JUSTICIA...


Corria el año del señor de 1997 y corria mi vieja kawa del 79 a llevarme al encuentro del almuerzo y el descanso para mi, para ella solo lo último.Nos merecíamos el descanso luego de entregar docientos sobres y cuarenta facturas.Para ganar tiempo,decidimos de común acuerdo,bajar por la calle quince que luego se convertía en carrera veintinueve al llegar a la galería de santa elena.éramos felices los dos,pues nuestra relación llevaba rato y a diferencia de otras, cada que nos juntábamos ,disfrutábamos.A pocas calles de cruzar la autopista,observé gran tumulto y la imaginación salió de su letargo y dijo a trabajar;quizá, para mi alegría y fortuna,los bancos y cooperativas decidían por fin responder por nuestros ahorros, ya que nuestras deudas a pesar de su quiebra y desaparición,se pasaban de unos a otros y ante cualquiera de ellos debíamos responder o atenernos a la consecuencia jurídica del incumplimiento.Justo en el primer puente sobre el caño,frente a las oficinas de un banco cooperativo en quiebra,el tumulto era más denso y se escuchaban más insultos y palabras de grueso calibre,muy comunes por cierto en el área.

Detuve mi kawa,la acomodé en un anden y le puse al rededor de su cintura y con mucho pesar, una gruesa cadena,pues la quería mucho y no me arriesgaba a que se marchara con el primero que le pintara pajaritos en el aire y le hiciera olvidar lo nuestro.Llegar a primera fila fué tarea ardua;ya a la orilla del caño,observé al frente,tres señores entre toda la chusma;uno con barriga de carnicero,cuchillo de carnicero en la diestra,otro con camisa de flores,zapatos color miel y un reloj de pulso amplio que a cada rato hacía regresar al antebrazo, subiendo y sacudiendo su extremidad izquierda;el tercero,ya lo conocía,era nada menos que el señor director nombrado para atender lo que quedaba de una cooperativa,cuyo nombre no olvido,pero trato de no recordar,por la salud de mi alma.Mi imaginación más veloz que mi moto,me susurró que seguro el hombre del cuchillo pretendía atracar a los otros dos o al menos discutian sobre eso;para asegurarme lo consulté con la señora de rulos en la cabeza y canasto en la mano.Pues no era ni lejos,lo que imaginaba;el señor con pinta de carnicero era nada menos que !el carnicero! el de los zapatos miel y reloj de pulso grande,el dueño de un granero, y el otro ,pues eso, el otro.Y no se iban a atracar ni algo parecido,no,estaban planeando capturar a un ladrón;éste último, se encontraba bajo el puente,donde pretendió esconderse luego de robar una caja con seis botellas de aceite para cocina;en su huida,la caja rodó hasta el hilo de agua gris,- que llamamos negra,por puro racismo contenido- se abrióy dejó escapar las botellas.El ladrón era casi un niño;langaruto y orejón,con un pantalón corto,descalzo y sin camisa;El carnicero se preparó para bajar,el señor del granero le ató una cuerda a su cinturita-si me oyera palmieri-y el otro,se quedó,para mi alegría,con el cuchillo del justiciero.

El ladrón casi-niño observaba con miedo, el descenso de la mole de carne,que mostraba claras intenciones de corregir y enseñar respeto;pero no tenía escape posible.Al llegar a la pequeña cornisa,el carnicero arrinconó al pequeño ladrón contra la pared del caño y le asestó tremendos golpes en la cara y en su estomago;el populacho enardecido,aplaudía y me pareció que hasta bajaban sus pulgares.Dos o quizá tres personas,murmuramos sobre la extrema juventud del ladron,tan próxima a la infancia;tremendo error! cincuenta cabezas con sus ojos, narices y bocas, giraron hacia nosotros y en un coro perfecto nos hicieron saber que si nos dolía mucho era porque eramos ladrones como él y que mejor nos abriéramos, antes que nos cobraran a nosotros también!.Una vocesita me susurró al oido, y no era mi imaginación,que lo más saludable era marcharme;así lo hice.Me dirigí hasta el lugar donde estaba mi moto y me pareció verla ansiosa de marcharse también,pues luego de liberarla de la oprobiosa cadena,encendió con la primer patada,ella que me tenía acostumbrado a las tres patadas en seco, abrirle el choque y hasta quemarle la bujía.Continuamos nuestro camino al barrio y el vacío en el estomago se lo achaqué a la demora en el almuerzo,todo por meterme en lo que no me incumbía y peor aún,atravesarme en el camino hacia la justicia,que aquella turba había emprendido,guiada, claro está ,por gentes de bien.

viernes, 11 de julio de 2008

Amores de barrio

"con este tango que es burlón y compadrito, se ató dos alas la ilusión de mi suburbio. Con este tango nació el tango y como un grito salió del sórdido barrial buscando el cielo. Conjuro extraño de un amor hecho cadencia, que abrió caminos sin más luz que la esperanza, mezcla de rabia, de ilusión, de fé, de ausencia llorando en la inocencia de un ritmo juguetón" Así decía la letra de una canción que se escapaba por entre las paredes de esterilla de un salón con piso de cemento,el cual hacía las veces de sede comunal.Mucho tiempo después supe que era un tango,que la versión escuchada en aquel tiempo la hacía un negro llamado Nat King cole.La letra parecía hecha a propósito para nuestro barrio de casas a medio hacer,calles de barro, cuyos habitantes estaban llenos de fé, ilusión y esperanza.En mi mente infantil quedaron grabadas letra, música,la dicción exótica del interprete y las imágenes de una pareja girando por el salón soñando con la perfección en la ejecución de los treinta dos pasos,según decían los expertos. La pareja en cuestión estaba formada por don Francisco y misiá adalgiza,vecinos de la cuadra.Flaco, alto y narizón él;menuda y aindiada ella;luego de cada reunión de la naciente junta de acción comunal,los vecinos asistentes les pedían que ejecutaran un baile de tango,conocedores de su habilidad,y ellos accedían colocando un disco de 78 rpm en un tocadiscos automático que era un regalo de algun familiar que vivía en el extranjero,y se escuchaban entonces las notas de "el choclo", su tango preferido. Esta pareja no tenía hijos;les acompañaban en casa dos perros,un loro y algún gato.Mi papá decía siempre que el señor se parecía a Edmundo Rivero,cantante de tangos y a mí me recordaba a un general francés llamado Charles de gaullé que había visto en una revista. La relación de la pareja con los niños de la cuadra era toda una contradicción: el señor Francisco cariñoso y amable con nosotros,cada tarde al volver del trabajo-siempre a las cinco de la tarde como en el poema-antes de entrar en su casa sacaba caramelos de una chuspa de papel y le daba a cada uno; al terminar, se giraba y por encima del cerco de guadua acariciaba la cabeza de sus perros,le regalaba una sonrisa a su esposa quien en la ventana de madera, cambiaba su expresión amarga durante el reparto de dulces por una amable y sonriente durante las caricias y entrega de trozos de pan a sus perros. La señora Adalgiza se relacionaba con nosotros de una forma totalmente opuesta;durante los infaltables partidos de footboll en la calle de piedras y barro,se apostaba en su ventana con el ceño fruncido y en sus manos-lo adivinabamos-una tijera de modistería y se aprestaba a salir como el viento hacia su antejardin cuando teníamos la mala fortuna de hacer caer la pelota en él.Tomaba entonces la pelota entre sus manos, contra el suelo y la apuñalaba hasta dejarla hecho jirones, mientras emitía pequeños quejidos,respiraba con dificultad y su cara adquiría un ligero rubor,imagen esta que muchos años después regresaría a mi memoria al ocuparme en ejercicios amorosos.Al terminar su faena,nos lanzaba los restos de pelota al centro de la calle y nosotros nos dispersabamos sabiendo que pasarían varios días hasta que alguien apareciera con una nueva pelota. Las acciones de nuestra relación con la pareja constituyeron un rito repetido al menos por una década,hasta la aparición de una nueva generación de niños, que en la cuadra no se hacía esperar.En uno de mis regresos ansiosos desde el modernismo, el glamour,el orden, lo correcto, a mi paraíso del caos, el afecto de mi barrio, mi calle,descubrí que pocas cosas cambiaban,que las más amadas seguían ahí, detenidas en el tiempo; la calle tenía algo de asfalto,algunos antejardines con muros de cemento y rejas de hierro,pero estaban aun las charlas en la esquina,los partidos de footboll en la calle, los amores furtivos en el parque. Un siete de diciembre,mientras muchachos y muchachas terminaban de dar los toques de pintura a muñecos y festones para el alumbrado de la calle y otros, menos muchachos bebíamos una cerveza,charlábamos de nada y de todo como viejos amigos que hace rato no se ven, escuchábamos al conde rodriguez decir que por la calle encendida se escucha un tambor y entre miles de cara se vé a catalina la o con su tambor....apareció por la esquina don Francisco con sus dos chuspas de papel y su caminar de palmera contra el viento.Llegó como había llegado durante cientos de tardes de cientos de dias hasta la puerta de su casa y varios niños se apostaron junto a él para recibir lo que sabían traía en la chuspa, mientras sus perros ladraban al otro lado de la reja y su esposa miraba con cara amarga el reparto de dulces; al terminar de entregar los dulces,giró hacia sus perros y por encima de la reja de hierro acarició sus cabezas, sonrió a su esposa que ahora tenía cara dulce y se inclinó para sacar el pasador de la verja;desde el árbol, los muchachos de antes mirábamos con con los ojos del recuerdo nuestra propia infancia repetida en esa escena;al inclinarse le vimos trastabillar y caer fulminado:Al igual que muchos años atrás,corrimos nosotros y su esposa hacia su antejardin,esta vez con un proposito diferente,pues no era acuchillar o salvar una pelota,era ayudar a un hombre importante en nuestras vidas. entre los aullidos premonitorios de los perros,los gritos de angustia de la esposa,recogimos a don Francisco y le subimos al viejo renault4 de un vecino le llevamos de prisa a un hospital,con parte de sus piernas en la ventanilla pues era muy alto en verdad. falleció don Francisco esa noche y la calle guardó silencio,sin necesidad de decretos;con esos acuerdos tácitos que suelen darse entre los más humildes o los más ricos,entre los que de alguna manera se quieren.Le velaron en la casa al estilo de antes,cuando éramos niños;trascurrieron los dias de diciembre,sin música fuerte, sin berbena en la calle como queréa el conde. Al llegar navidad, de nuevo bajo el árbol,veíamos pasar las horas y planeabamos dirigirnos a otro barrio donde unos amigos para poder bailar;a eso de las seis de la tarde,vimos como una vecina nos hacía señas desde la casa de misiá Adalgiza;fuimos a ver de que se trataba;doña adalgiza nos invitaba a saborear un pequeño plato con brevas, manjarblanco y un trozo de natilla;Nosotros no sabíamos que decir;ella misma nos animó a comer y se extendió en una charla jamás esperada por nosotros en la que nos agradecía la diligencia para ayudar a su esposo,el respeto mostrado por su dolor y que a Francisco siempre le gustaba ver los partidos de footboll en la calle y que si el 31 haríamos el de solteros y casados o el de caleños y americanos;le dijimos que de ninguna manera y ella nos asombró pidiendonos que lo hicieramos pues a Francisco le hubiera gustado verlo. Y llegó el 31, y organizamos el partido aun con las quejas de varias madres a quienes les tuvimos que explicar que misiá adalgiza estaba de acuerdo, y pusimos música bajita y al "carepajaro"no se le pudo ocurrir colocar otro disco que no fuera "la cuna blanca" y al son de ...se ha escapado un angelito,miren donde vá, volando se ha ido aquel viejo amigo a la virgen fué a adorar... nos preparamos para el caleños contra americanos mientras pensabámos algunos,que el amor tiene a veces códigos,que para nuestra desgracia solo logra descifrar la muerte.

domingo, 1 de junio de 2008

LOS CUENTOS DEL FINADO ARNULFO













Tenía una especie de biblioteca pública en una zona verde de mi barrio.Colocaba un gran tablero de madera recostado a un árbol,de un costado a otro de él tendía trozos de piola -de la que usábamos para elevar las cometas- y acaballaba en ellas los cuentos de vaqueros,de heroes de la selva,del mar,de guerreros estelares,de detectives,de duendes y villanos,de seres habitantes de otras dimensiones,a las que acceder,costaba poco.Ponía especial cuidado en dejar en el lado visible del potencial cliente,la carátula,la cual era una especie de "triller" de lo que esperaba dentro.
Se llamaba don Arnulfo. Alquilaba los cuentos a quince centavos para leer en el sitio y a veinte para llevarlos a casa. Lo más común era leerlos en el sitio,pues ya era un logro extraordinario para cualquier niño del barrio,conseguir los quince centavos.
Mientras la gran mayoría de niños preferían jugar a la pelota,una estraña cofradía de cinco o diez, ocupábamos los bancos de madera de la biblioteca de don Arnulfo,sumidos cada uno, en estricto silencio,en su viaje personal por paises lejanos, acompañando y gozando con el heroe escogido de entre las piolas,de emocionantes aventuras con la seguridad de no sufrir daño alguno.
Allí conocí las peripecias de Hopalong Cassidy,Red Ryder,Roy Rogers,Gene Autry,Chanoc, Alma Grande el yaky justiciero,El látigo negro,El llanero solitario,Robin Hood,Kid Montana y cientos más.
Era un niño privilegiado,pues mi padre había nacido afectado con el síndrome de la lectura,y así, luego que los dos habíamos devorado las fotos y textos de Life, Gramma,Bohemia, las selecciones del Reader's Digest,me enviaba donde don Arnulfo los fines de semana,con la consigna de alquilar varios cuentos para leer en casa.Tome este peso y alquile cinco cuentos -me decía- ¿de cuáles papá?;traiga tres de vaqueros,uno de la selva y busque uno de Flash Gordon...¿Flassh gordon?..., bueno,de Roldan, que es lo mismo, así se llamaba en mi época,decía.
Feliz, como estaba seguro que nadie podía serlo en ese momento,corría hasta donde don Arnulfo y me daba a la tarea nada fácil de escoger los cuentos,recurriendo a la memoria para no llevar aquellos que ya habíamos leído.
Al llegar a casa con ese preciado tesoro,los extendía sobre alguna mesa y esperaba a que mi papá escogiera el suyo para iniciar el rito y posteriormente hacerlo yo.Generalmente los domingos, mi papá leía recostado en su cama, con la almohada doblada contra la baranda y mi mamá le colocaba un vaso con café y una cajetilla de cigarrillos piel roja junto con la caja de fósforos el diablo en un pequeño nochero.
Yo me sentaba a los pies de la cama, y lo mismo que él,me sumergía en la vida y aventuras del héroe de turno y casi no escuchaba a mamá cuando me llamaba para encargarme algo de la tienda; doblaba entonces la punta de la hoja donde me encontraba -costumbre que jamas pude corregir y me costó muchas reprimendas de profesores y bibliotecarios- y salía presuroso a cumplir el encargo para regresar lo más pronto a continuar con mis aventuras por desiertos,selvas, mares y tenía la impresión que los héroes,complacientes,esperaban mi regreso para continuar la acción; la imagen se congelaba, haciendo uso de una tecnología que aun no existía.
Pasado algún tiempo, don Arnulfo fué incluyendo variantes,como secciones en su biblioteca;colocaba en un rincón unos libros pequeños, sin imágenes,solo letras,que también eran de aventuras de vaqueros;las historias de don Marcial lafuente Estefanía.Junto a estos, unos libros gruesos,los tomos de santo, el enmascarado de plata,estos si tenían imagenes.El descubrimento extraordinario de los libros sin imagenes fueron don Julio Verne y don Emilio Salgari.Devoré en pocos dias a Sandokan el tigre de la malasia,al capitan de quince años y todos los de piratas y aventuras en islas desiertas,globos y submarinos.
Mi padre, preocupado por haberse leido todos los cuentos de vaqueros y demás héroes,aceptó probar la nueva propuesta y empezó a consumirla, aunque su alquiler era más elevado.Esta nueva gama de lecturas,activó de forma extraordinaria el desarrollo de la imaginación, al no tener imágenes.
Por estas mismas fechas,aconteció algo que cambió la rutina de lectura en compañía de papá y que yo justificaba aduciendo el mayor costo de leer en casa.Apareció un domingo con un portaviandas con la comida para don Arnulfo;supe que era su esposa por lo que conversaban.Era una mujer mucho más joven que él.Cuando la ví el primer día, sentí una extraña fatiga que no se parecía en nada a la causada por el hambre -con quien ya había tenido tratos- y que se calmaba cuando ella se marchaba.
A partir del primer día,estaba atento para acudir a alquilar algún cuento-así fuera repetido-y esperar a que llegara con el portaviandas y verla y sentir esa extraña sensación de fatiga, que a decir verdad, no me disgustaba.
Pasaron muchos días de fatigas insatisfechas, hasta descubrir un calmante,-pasajero eso sí-para aquella sensación que me causaba la visión de la mujer de don Arnulfo.
Un día domingo, mientras alquilaba algunos cuentos para mi papá,el señor Arnulfo empezó a sentirse mal;dijo sentir mareo y nauseas;su esposa llegó justo en el momento que empeoraba su estado y le llevó en un carro rumbo al hospital.Ese día falleció don Arnulfo.
Durante algún tiempo, la biblioteca lúdica de mi barrio estuvo cerrada.Mi padre y yo sentimos demasiado su falta.
La familia de don Arnulfo terminó por marcharse del barrio;días después, descubrí en un cajón del armario, los cuentos que había alquilado el día de su muerte.Los guardé entre mis cuadernos de primaria.Ocacionalmente los encontraba y repasaba junto con los recuerdos que contenían de aquella preciosa época de sueños infantiles y despertares juveniles.
Tal vez trascurrió más de una década,cuando acompañando a mi mamá al mercado,nos tropezamos con una señora.Mi madre le saludó con amabilidad y escuché los pormenores que compartieron,las preguntas sobre las respectivas familias que finalizaron con mi presentación y el consabido!cómo pasa el tiempo!.
al despedirse mamá y la señora,tenía yo muy claro que se trataba de la viuda del finado Arnulfo y supe entonces cual era la causa de la fatiga que me provocaba en mis años de infancia próximos a mi adolescencia, el verla.
Se había trasformado en una hermosa mujer madura.Mi madre en casa,comentó con mi papá de aquel encuentro y escuché entre otras cosas que la señora jamás se había vuelto a juntar con alguien, bastante extraño en los tiempos que corrían.
Una extraña obsesión me invadió.Obsesión por conocer detalles de la vida de aquella señora.Así, muchos dias invertí en acercarme al mercado con la esperanza de volver a encontrarla.
Y llegó ese anhelado día.Cuando le ví no dudé en acercarme y buscar entablar charla;fué algo tan sencillo como agradable.
Uno de tantos días en que nos encontramos de común acuerdo para charlar y contarnos algo de nuestras vidas,le comenté que yo guardaba algunos cuentos que pertenecían a su esposo.Se interesó por ellos y quedamos en que la visitaría en su casa para llevárselos.Ese día me agradeció mucho que le llevara los cuentos pues ella había perdido todos los demás al prestarlos a amigos que jamás los devolvian y en los continuos trasteos de casa en casa de alquiler.
Conversamos sobre muchas cosas y fué inevitable nombrar aquella sensación que su presencia provocaba en mí cuando ella le llevaba la comida a su esposo;se rió de tal forma que me hizo sentir tremendo desconcierto.Desconcierto que aumentó cuando me preguntó si aun su presencia me provocaba aquella fatiga,cuando prometió darme un remedio que podría resultar peor que la enfermedad,que solo tendría que contarle cada cuento que yo había alquilado y leído en mi infancia y que no importaba que fueran más de mil, incluso si eran mil y uno no importaba porque el tiempo de las cosa reales se detiene, no avanza,cuando uno se sumerge en viajes por parajes ignotos, de paraísos soñados,perdidos, buscados, donde nada ni nadie puede causarle daño........

lunes, 5 de mayo de 2008

SON PADRES



En una ciudad moderna,en un gran pais,suena el despertador
en un pequeño rancho en una vereda perdida en las montañas
en una elegante y cómoda casa;un hombre acorde con esa casa,muy elegante,sale
de un hermoso pais,el canto del gallo y los pájaros,indican a sus habitantes que
temprano en la mañana en su carro para llevar a uno de sus hijos al colegio.Antes
empieza un nuevo día.Un hombre de piel curtida por la intemperie,se prepara
de marchar,se despide con un beso de su esposa y el más pequeño, quien lloriquea
para marchar a su trabajo;un trago de café y una caricia al niño que lloriquea en
ante la ausencia inevitable.Es un buen padre de familia,sin duda.Sorteará con
brazos de la madre,son su despedida.Con sus herramientas al hombro y una
poca o mucha paciencia, los inevitables trancones en el tráfico vehicular de las
mochila con alimentos,se dispone a sortear los obstáculos que ve a diario:raices
grandes urbes modernas,desarrolladas, en el pinaculo de la civilizacion,hasta
de árboles,mosquitos del amanecer,telarañas tejidas en la noche que se adhieren
llegar a su sitio de trabajo en una gran empresa.Su oficina es en realidad un
a su cara y manos;nada de cuidado.su trabajo:limpiar, abonar,consentir las
laboratorio donde diseña apoyado en informes anatómicos y mecanicos y
plantaciones de cuyos frutos muchos se han de beneficiar aun en paises lejanos;
valiendose de la más moderna tecnología,un producto que luego de fabricado será
casi en su totalidad se venderan,solo se regalaran si acaso, los proximos a
enviado a paises lejanos:algunos vendidos a intermediarios,donados a amigos,
perderse.Cuando acaba su jornada,al fin de la tarde,emprende el camino de
y muchos se canjearan por otras mercancias;es uno de los productos estrella de la
regreso a casa,donde le esperan su esposa y su hijo;absorto en su recuerdo,desvía
empresa para cual labora:serpientes con cuerpo de plástico y entrañas metalicas
sus pasos fuera del camino y es cuando siente clavarse en sus carnes miles de
que no muerden,escupen miles de colmillos de acero que se clavarán en los
colmillos de serpientes que no existen en sus peores pesadillas;serpientes que se
blandos tejidos de piernas y genitales de quien tenga la desgracia de pisarla;
elevan al ser pisadas y escupen su vaho asqueroso que lo sume en un sueño
romperán igualmente los tejidos oseos,causarán con su escupitajo asqueroso un
profundo y horroroso donde acogerá a su esposa y a su hijo con los muñones de lo
dolor millones de veces superior al causado por la mordedura de una serpiente
que fueron sus piernas.Cuando despierte de la pesadilla, deseará no haberlo
comun;infectará la mente de la victima, cuando esta comprenda que ha sido
hecho nunca;deseará sumirse de nuevo en aquel sueño donde caminaba por los
rebajado a la categoría de invalido,de dependiente absoluto,de carga social,
montes libremente,conocedor de los peligros propios de su montaña,con
familiar;de muerto en vida.El creador de este engendro,al término de su jornada
serpientes que huyen ante la presencia humana,pues nadie ha manipulado su
regresará a su casa, donde le esperan ansiosos su esposa e hijos,ignorantes e
esencia,programandola para causar muerte.
inocentes,del trabajo de su padre para ganarse el pan que les dá la vida.